La donna è mobile![]() "Buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar y darle espacio." LCiudadesInvisibles, ICalvino |
ADNComo la rosa: nunca Cómo puede ser bella Orihuela era entonces mucho campo, hermoso e inagotable, plagado de brotes olorosos y norias que sin descanso y morosamente, batían el agua de las acequias. Tersándola. Las tardes eran lentas, el sol remataba la jornada arropándose entre lo verde y la nena jugaba entre los naranjos, tirando de sus ramas y descolgando la fruta que repartía con sus hermanos. Desde por la mañana quedaba a su cuidado. Su madre y su tía bajaban a coser al pueblo y cuanto tenían, la casa y la huerta y la cabra y las gallinas, lo habían ganado trabajando juntas, a dos, las horas que hiciera falta. Años atrás, tantos y algunos más como los críos podían contar, no sabría decirse si fatalmente, la madre de esas criaturas se enamoró del heredero de una familia muy rica, la más adinerada de la provincia. En esa misma huerta lo vio alguna vez afanado en ayudar, en ser útil de una manera a todas luces insuficiente, apareciendo de repente con su traje gris de ausente, llamándola del otro lado de la tapia, “niña, ¿os hace falta algo?” y la chiquita corría a la casa donde su madre le hacía así, que no que no, con la cabeza. Cuando se giraba para contestarle ya no lo encontraba. Hasta tres hijos tuvieron juntos, tres hijos que no disfrutaron de él por cobardía, por flojera, por la época, por el dinero, por el orgullo, por la dignidad bien y mal entendida. Por nada en realidad, si bien se mira. Porque tenía que ser así. Las dos mujeres estaban unidas por un vínculo muy fuerte. No eran años para amilanarse y ya se las habían visto color de mosca pasando mucha hambre y mucha fatiga. Se apoyaban tanto que el día que murió una, la otra se dejó morir de pena. Y lo consiguió. La nena quedó sola para siempre con sus hermanos. Huérfanos. Su padre jamás pudo reunir las fuerzas suficientes para saltar de forma convincente la tapia, mucho menos para sacarlos de las monjas. Quedó en el lado de sus parientes, escuchando sus voces, obedeciéndolas a ellas y a su sangre. Murió cuando le terminaron de comer las tripas los gusanos de los deseos mal cumplidos. Años después la nena también tuvo unos hijos que tampoco tuvieron padre o que sí, pero que lo fue insuficiente. Digna hija de su madre, también quedó sin saber lo que es el amor de un hombre. Cuando se casó no pudo preverlo, se le fue de las manos. Seis, seis hijos tuvieron y a todos quiso y cuidó como había que hacerlo. El padre no porque no sabía y punto, no le habían educado para dar, ni para proteger, ni para entender, ni para mirar y ver, oír y escuchar, tocar y amar. No le corría por las venas, no estaba en él. Sencillamente no sabía, también estaba al otro lado. Por nada en realidad, si bien se mira. Porque tenía que ser así. Conforme fueron creciendo, las seis criaturas hijas de su madre y nietas de su abuela fueron emparejándose. Algunas de ellas se estaban equivocando, vieron claro el error mirando con la sangre y con los ojos y se separaron dejando a sus parejas al otro lado, su lado natural, para acabar viviendo sin el amor de un hombre y sobreviviendo a solas con sus hijos. Llenando el cielo de líneas horizontales que frenan la lluvia sólo para ellos. Porque tiene que ser así. Otros revelaron que el ADN es la molécula de la herencia, que ella sola contiene la información que nos hace ser como somos. Así de altos, así de rubios, así de cabezotas, así. Que los genes son fragmentos de ADN que conforman el genotipo, responsable del fenotipo, es decir, del conjunto de caracteres que un organismo manifiesta y baraja. Que se sobra y basta para transportar datos durante generaciones enteras, perfilándonos y en algunos casos hasta empujándonos, convirtiendo el devenir de las personas en algo más que un simple capricho genético. Sábado, 05 de Noviembre de 2005 12:22. Comentarios » Ir a formularioAutor: La donna è mobile Pues eso quisiera yo. Ver. Ver aunque fuera morosamente. Amorosamente. Me lío. Fecha: 05/11/2005 14:56. Autor: Anónimo Pues a mí me gusta la cadencia morosa de las norias: Morosamente: 1. adv. m. Con tardanza, dilación o morosidad. Que dijo la RAE. Me reserve usted cuarto y mitad de su ADN para usos futuros, a cambio le envío un beso. Egonauta Fecha: 05/11/2005 21:09.
Bueno yo Donna mía...ya sabes lo que quiero...(eso de los genes..es contemplativo, ya tu sabes..cada una tiene lo suyo..y estas cosas tal cómo estan los tiempos..es mejor mirarlo con lupa..). Luego salen esas rarezas que no consigues evaluar de quién carajo vienen, si del abuelo, del tataraabuelo..ó venirte a afirmar las temidas sospechas..de que tiene toda la culpa el "susodicho padre..."). Es decir..( que me he líado cómo una tuerca...). Pero eso sí, continuando por dónde se me fué el pensamiento....Yo lo que quiero de tí son un par de besos con tornillo...(Esooo eraaaaa..!!!) por todo lo que me gustas al leerte..(Es que yo estoy hoy..muy amorosa....¿es lo mismo no?..) Pos eso..Donna mía... Besos, besos y más besos..... Fecha: 06/11/2005 10:42. Autor: La donna è mobile Morosamente, sí, así es como parece que va pasando todo. Muy lento, dilatado, moroso. Algunos días más que otros. Esa de ahí arriba es una historia real, la de mi abuela y mi madre y la mía. No quería que fuera muy obvio tampoco, no sé, últimamente no tengo mucha mano escribiendo y no he conseguido ni el efecto que pretendía, ni satisfacerme a mí misma. No está redondo, no me gusta. Creo que lo retocaré mañana por la mañana, ellas merecen un esfuerzo un poco mayor y no a esta vaga, que no les hace honor ni a ellas ni a la historia, tan bonita. De verdad que mi abuelo iba a la tapia a verla jugar, y cuando la miraba —dice mi madre— que se le caían las naranjas del delantal, que la abuela le quería con locura, y él a ella. Que no pudo ser y no fue. Pero que ella le esperaba cosiendo cerca de la ventana. Tuvo que ser un gran amor ese, tan prohibido, tan perro, tan grande que el abuelo jamás encontró a nadie, nunca se casó, no le conocieron más novias. Iba al cementerio a llevarle flores, muchas veces, y se sentaba por allí. Nada más que a sentarse. Sin leer ni nada, a nada útil aparentemente. Hasta borracho iba, el pobre hombre, a sentarse allí después de pasarse horas en el bar echándole alcohol a la herida. Pobrecillos. A usted, querido Egonauta, le guardaré una muestra de ADN, sí. ¿Alguna en especial? A nomegrites no, a nomegrites lo que le hace falta es una trompetilla. A Siempreasí comerme a besos. Y a mi querido Porto-rosa le encanto pero no le ha gustado el texto, que lo noto. En fin, seguiremos informando. Fecha: 06/11/2005 18:30. Autor: Portorosa Por una vez, y sin que sirva de precedente, te equivocas. El texto me ha encantado, Donna; y no dudes ni un momento de mi sinceridad (con la cantidad de veces que me has encantado, no me dolería decirte una que no). Un beso. Y tú me encantas, claro, más aun que el texto, eso sí. Fecha: 06/11/2005 22:15.
Menos mal que quien me provoca tanta envidia eres tú, y no otra persona. Si fueras otra, no podría evitar odiarte. ¿Cómo lo haces para escribir tan bien? No es justo. Fecha: 07/11/2005 09:54. Autor: La donna è mobile Bueno, la primera crítica de lo que escribo soy yo, y como éste no me acaba de gustar pensé que sería fácil que la sensación fuera contagiosa. Falta de entusiasmo y cosas así. Por supuesto que ya sé que tienes confianza, querido Porto-rosa para decirme “hija, te has lucido” así que… La verdad es que dentro del proceso contradictorio al que estamos sujetos, echaba de menos que me dijeras alguna cosa más (cuando ya sabes…). Pero me alegro, en el fondo me alegro, porque me doy cuenta de que estamos en sintonía, como las aaaarradios, más de lo que pensamos. Nicolás, antes de saber como me las apaño para escribir “tan bien”, aclaremos primero porqué eres incapaz de odiarme, XDDDDD (insisto). Mimou, tejos, y de los gordos. Los números se sacan ALLÍ (busca, busca). Fecha: 07/11/2005 15:56.
¡Vaya pregunta con una respuesta obvia, Donna! ¿Que por qué no puedo odiarte? Porque te haces de querer. Fecha: 07/11/2005 17:43. Autor: Ardi Eres una tonta, Mobylette :) Los genes te hacen alta, guapa, y esas cosas. La historia (que también comienza mamando de la teta) te hace crítica (perdón, hablemos en masculino, que no eres tú :P ), débil, fuerte, irónico, serio, tozudo, cabezón, etc. Las circunstancias y la inteligencia te hacen inconformista. La genética hace tus ojos irresistibles. La madre y la vida hacen tu irresistible sonrisa. Y el medio hizo que un pobre hombre enamorado no desposase a su enamorada. Me gustas, tonta. :) Fecha: 08/11/2005 20:55. Autor: Ardi Mecagoen... yo sólo quería llamarte tonta una vez, amiga. Perdona, perdona, perdona (tres veces), please. Fecha: 08/11/2005 21:03. Autor: La donna è mobile El caso es que no puedo borrar estos mensajes repetidos. Oh, misterios insondables de las internueces abisales. Así que ahí quedo, querida por Nicolás e insultada (pero poco) por Ardi. Repetidas veces, como cuando hay ajo. Estupendo. Gracias a los dos, :-) Fecha: 09/11/2005 01:22. |
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